Misión que sobrevivió al inferno
En la víspera de Navidad pasada, la NASA estadounidense alcanzó un logro que hasta hace poco parecía imposible. Viajando con una impresionante velocidad de casi 700,000 kilómetros por hora, equivalente a 0,064% de la velocidad de la luz, su misión espacial Parker Solar Probe (PSP) casi tocó el Sol. Así, esta nave se convirtió en el objeto artificial más rápido de la historia. Al mismo tiempo, se acercó a nuestra estrella a tan solo 6,1 millones de kilómetros, sumergiéndose profundamente en la corona solar, donde las temperaturas alcanzan los infernales 2 millones de Kelvin. Este éxito requirió seis años y siete encuentros cercanos con Venus, pero toda la historia tiene raíces mucho más profundas: desde la concepción de la idea hasta el lanzamiento de la misión PSP pasaron seis décadas.


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