La sustancia más antigua en la Tierra fue traida a nuestro planeta por meteoritos. Uno de ellos nos trajo los sólidos que se formaron en el momento del nacimiento del Sistema Solar, mientras que otro nos regaló material mucho más viejo. Esta es historia de estos dos meteoritos y qué hemos aprendido estudiandolos.
A finales de mayo del 2020, la misión Solar Orbiter, la más reciente de la Agencia Espacial Europea (ESA), descubrió unos fenómenos en el Sol que podrían explicar un enigma que ha atormentado a los coentíficos por más de 100 años.
Todos soñamos con los viajes espaciales tipo Star trek. Sin embargo, es completamente posible que la humanidad colonizará un solo planeta – la Tierra. Existe un razón muy especial para esto . . .
Aunque la idea de que la Luna fue formada por un desastre de porciones épicas durante los primeros millones de años después de la formación de la Tierra, siempre se pensaba que nuestro satélite tardó ciglos en formarse. Ahora un grupo de científicos propone que esto sucedió en unas cuantas horas.
Elecciones en Bruselas, carrera de Mario Bros y caida de un avión. ¿Qué es lo que tienen en común estos sucesos? Todos fueron causados por visitantes mircoscópicos del espacio – los rayos cósmicos.
Saturno obtuvo su título no oficial del planeta más hermoso del Sistema Solar gracias a los preciosos anillos que lo rodean. Este planeta no es el único que los tiene, sin embargo sus anillos son mucho más grandes y brillantes que los que rodean a los demás gigantes gaseosos. Hay muchas preguntas sin responder sobre estas formaciones: ¿Qué edad tienen? ¿Cuál será su destino en un futuro lejano? Y, ¿algún día Saturno perderá su halagador título?
El desierto de Atacama esconde un secreto: cerca de la ciudad norteña de Pica, los científicos descubrieron una superficie cubierta con vidrio. Este no fue arrojado allí por algunos turistas irresponsables, sino que fue traído por un visitante muy especial del espacio exterior.
La Tierra es un planeta único en el Sistema Solar, ya que contiene continentes rodeados por profundos océanos. La existencia de ambos se debe, entre otras cosas, a que la capa externa de nuestro planeta, es decir, la corteza, es sólida. Las explicaciones científicas generalmente aceptadas hablan de los procesos de formación y renovación continua de la corteza terrestre, que tienen su origen en el interior de nuestro planeta. Sin embargo, un descubrimiento reciente de un grupo de científicos de la Universidad Curtin de Australia, dirigidos por el profesor Chris Kirkland, ha cuestionado, al menos parcialmente, estas teorías. Este grupo presentó la hipótesis de que en su temprana edad, la formación de la corteza terrestre fue en gran parte influida por nuestra Galaxia, también conocida como la Vía Láctea.