James Webb posiblemente descubrió un monstruo oculto en la galaxia M83

Una de las virtudes revolucionarias del Telescopio Espacial James Webb (JWST) es su capacidad para ver a través de las nubes densas del polvo y el gas cósmicos que ocultan los secretos del universo. Gracias a su avanzada sensibilidad y resolución espacial, Webb acaba de revelar nuevas pistas sobre la posible existencia de un agujero negro supermasivo en el corazón de la galaxia espiral M83, también conocida como el Molinillo Austral.

M83 se encuentra a unos 15 millones de años luz de distancia, en los límites de las constelaciones de Hidra y Centauro. Es una galaxia espiral con una intensa actividad de formación estelar, por lo que es objeto de gran interés para los astrónomos. Se sabe que muchas galaxias espirales en sus centros albergan agujeros negros supermasivos. Un caso así es nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, que posee un agujero negro de 4.3 millones de masas solares llamado Sagitario A*. Sin embargo el caso de M83 ha sido especialmente esquivo.

Durante años, los científicos han buscado sin éxito señales claras de un agujero negro central en M83. La ausencia de estas ha llevado . . .
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El Telescopio Espacial James Webb (JWST) acaba de capturar impresionantes imágenes infrarrojas de las auroras de Júpiter, mostrando un nivel de detalle nunca antes alcanzado. Gracias a su cámara NIRCam, Webb reveló que estas luces polares, cientos de veces más brillantes que las terrestres, cambian su apariencia mucho más rápido de lo que esperaban los científicos. Estas observaciones permitirán comprender mejor tanto la atmósfera como el campo magnético del planeta más grande del sistema solar.

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Durante milenios, los seres humanos han observado cómo el comportamiento animal cambia durante uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza: el eclipse solar. Está bien documentado que durante estos eventos, los animales diurnos se preparan para descansar, mientras que los nocturnos comienzan a activarse. Pero apenas en los últimos años hemos aprendido que también las plantas — aunque aparentemente inmóviles y pasivas— responden a estos eventos celestes. Un nuevo estudio, titulado Sincronización bioeléctrica de Picea abies durante un eclipse solar, ofrece pruebas convincentes sobre los árboles que respondieron a un eclipse solar parcial no solo de manera individual, sino como una comunidad forestal sincronizada.

En preparación para el eclipse solar parcial del 25 de octubre de 2022, un grupo de investigadores viajó a los Dolomitas en el norte de Italia, para llevar a cabo un experimento inédito. Colocaron electrodos sensibles en varias píceas vivas, como también en algunos tocones, restos de árboles que fueron derribados por una tormenta años atrás.

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En 2015, el Senado de Estados Unidos aprobó la llamada Acta Espacial (Space Act) que otorga a los ciudadanos estadounidenses el derecho a poseer los recursos que logren extraer del espacio, como agua, minerales y metales raros provenientes de asteroides. Puede que a primera vista parezca solo otra ley más, pero en realidad este acta marcó el comienzo de una nueva carrera espacial. Sin embargo, en esta ocasión no se trata ni de banderas ni de gloria, sino de derechos de propiedad y beneficios económicos.

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Días 9 y 10 de mayo: atentos al cielo

El 31 de marzo de 1972, la Unión Soviética lanzó la sonda Kosmos 482 con destino al planeta hermano de la Tierra: Venus. Sin embargo, un fallo en la etapa superior del cohete Soyuz cambió el rumbo de la misión, que quedó atrapada en la órbita terrestre durante más de cinco décadas. Ahora, está a punto de ingresar a la atmósfera y caer sobre la superficie de nuestro planeta.

Kosmos 482 era una nave hermana de Venera 8, que ese mismo año logró transmitir datos desde la superficie de Venus durante más de 50 minutos antes de ser destruida por las extremas condiciones atmosféricas. En aquella época, las misiones planetarias soviéticas se lanzaban primero a una órbita terrestre baja, desde donde realizaban un segundo lanzamiento hacia su destino final. Si este fallaba, las naves se quedaban en órbita terrestre y recibían la designación «Kosmos».

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Historia del espacio

Desde pequeños nos imaginamos el Sistema Solar, donde los planetas orbitan alrededor del Sol. Esa misma imagen persiste cuando pensamos en exoplanetas, y de hecho, descubrimos más de 5000 de ellos analizando la luz proveniente de sus estrellas centrales. Sin embargo, desde hace algunos años, los astrónomos han estado encontrando objetos que no encajan en esta historia, sino que vagan por Vía Láctea completamente solos sin que ningún sol ilumine sus cielos. Estos huérfanos se conocen como planetas errantes. Su existencia ha despertado un creciente interés en la comunidad científica, ya que podría tratarse de objetos más numerosos en nuestra Galaxia.

Aunque solemos percibir el espacio como un vacío infinito, la verdad es que las órbitas alrededor de la Tierra están cada vez más congestionadas. Desde el inicio de la era espacial en 1957, hemos lanzado al espacio más de 20.000 satélites, de los cuales el 70 % todavía orbita nuestro planeta. Debido a eventos desafortunados del pasado, como colisiones entre naves, explosiones o su destrucción intencionada, actualmente hay en órbita más de 50.000 objetos con un tamačo mayor a 10 cm, más de un millón de fragmentos del tamaño de un pequeño tornillo y más de cien millones de partículas de 1 mm. A pesar de su pequeño tamaño, estos desechos son extremadamente peligrosos.

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