En la víspera de Navidad pasada, la NASA estadounidense alcanzó un logro que hasta hace poco parecía imposible. Viajando con una impresionante velocidad de casi 700,000 kilómetros por hora, equivalente a 0,064% de la velocidad de la luz, su misión espacial Parker Solar Probe (PSP) casi tocó el Sol. Así, esta nave se convirtió en el objeto artificial más rápido de la historia. Al mismo tiempo, se acercó a nuestra estrella a tan solo 6,1 millones de kilómetros, sumergiéndose profundamente en la corona solar, donde las temperaturas alcanzan los infernales 2 millones de Kelvin. Este éxito requirió seis años y siete encuentros cercanos con Venus, pero toda la historia tiene raíces mucho más profundas: desde la concepción de la idea hasta el lanzamiento de la misión PSP pasaron seis décadas.

A los científicos les desconcierta el comportamiento inusual del campo magnético terrestre. Muchos predicen que estamos al borde de una nueva inversión geomagnética, cuando los polos magnéticos se intercambiarán, lo que podría ser fatal para la humanidad. Recientemente, investigadores en Nueva Zelanda descubrieron un árbol fosilizado que vivió durante la excursión de Laschamp. En él encontraron indicios sobre cómo afectan inversiones similares a la vida en la Tierra.

Cuando la misión espacial Rosetta observó de cerca el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko en 2014, capturó impresionantes imágenes de paredes verticales de aproximadamente un kilómetro de altura. Aunque se trata de un mundo muy diferente al nuestro, lo que se encuentra al pie de estas paredes resulta curiosamente familiar.




En mayo de este año, el Sol mostró su fuerza y lanzó varias eyecciones de masa coronal hacia la Tierra. Como resultado, pudimos observar auroras incluso desde México, y el clima espacial causó problemas también a los agricultores estadounidenses.

El sistema solar es un vasto espacio que alberga miles de cuerpos grandes y pequeños, todos ellos con una característica común: orbitan alrededor del Sol. Entre ellos se encuentran los planetas y sus lunas, los cometas y los asteroides. Sin embargo, a pesar de esta multitud de mundos, el sistema solar es, en gran medida, un vacío. La pregunta sobre cuáles son las condiciones físicas en las diferentes regiones del sistema solar tiene, por lo tanto, una respuesta bastante compleja. Veamos cómo cambia la temperatura según la posición en el sistema solar. ¿Dónde se encuentran los fríos más extremos y dónde reinan las temperaturas infernales?

¡Échale un vistazo a Marte!

Para explorar el Planeta Rojo, no es necesario embarcarse en un viaje largo y peligroso. El rover Curiosity de la NASA ya lo ha hecho por ti. Esta misión ha estado explorando Marte durante los últimos doce años. Hace dos semanas, la NASA publicó una impresionante fotografía panorámica capturada por el rover mientras se encontraba en el canal Gediz Vallis, que probablemente se formó debido a antiguas inundaciones y deslizamientos de tierra.

En la imagen, entre otras cosas, se puede observar un campo de rocas de azufre. El rover pasó por encima de una de ellas, rompiéndola y revelando cristales amarillos en su interior. Esta es la primera vez que los científicos han encontrado azufre puro en Marte. Anteriormente, el rover había descubierto numerosos minerales que contienen este elemento, pero nunca en su forma pura.

Para explorar la imagen panorámica de 360 grados, simplemente haz clic y arrastra con el ratón o usa las flechas en la esquina superior izquierda de la pantalla. Si utilizas un teléfono móvil, solo necesitas moverlo en la dirección que desees.

Los volcanes más altos del Sistema Solar se encuentran en Marte, específicamente en la extensa meseta volcánica de Tharsis, situada cerca del ecuador en el hemisferio occidental del planeta. Tharsis alberga cuatro gigantescos volcanes: Arsia Mons, Pavonis Mons, Ascraeus Mons y Olympus Mons, cuyas alturas superan con creces la del Monte Everest. El más alto de ellos, Olympus Mons, se eleva casi 22 kilómetros sobre la superficie del planeta rojo. Como si esto no fuera suficiente, estos volcanes cubren áreas enormes. Olympus Mons, por ejemplo, tiene un diámetro de 600 kilómetros y ocupa una superficie comparable a la de Polonia.

Más.

Un fenómeno inusual en el centro de la Tierra ha provocado que en los últimos veinte años el Polo Norte Geomagnético haya abandonado las aguas territoriales de Canadá y se haya desplazado hacia la Siberia rusa. Mientras que entre los años 1600 y 1990 se movía a una velocidad de entre 15 y 19 kilómetros por año, a principios del siglo XXI su velocidad aumentó a 55 kilómetros. En los últimos cinco años, la historia ha dado un giro: la velocidad del Polo Magnético Norte ha ido disminuyendo gradualmente y actualmente es de solo 25 kilómetros por año. ¿Por qué están preocupados los científicos y cuáles podrían ser las consecuencias de estos cambios en el campo magnético terrestre?

Historia con más detalle.

Dato curioso

Los polos geomagnéticos se definen como áreas donde las líneas del campo geomagnético son verticales. El polo geomagnético norte y el sur se definen como áreas cercanas al polo geográfico norte y sur, respectivamente. Sin embargo, según la definición física, el polo geomagnético norte es en realidad el polo magnético sur y viceversa; el polo geomagnético sur es el polo magnético norte. En física, el polo magnético sur se define como el área donde las líneas magnéticas desaparecen adentro del imán, mientras que el polo norte es el área de donde las líneas magnéticas emergen.

¡Las nuevas fotografías de Júpiter muestran un comportamiento extraño de su Gran Mancha Roja!

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