La Tierra y los demás cuerpos en el Sistema Solar no flotan en un vacio total, sino están inmersos en un gas caliente y rápido, continuamente emitido por el Sol, que conocemos como el viento solar. Este es la fuente principal de muchos fenómenos espectaculares en la Tierra, conocidos con el nombre común como el clima espacial. Para los científicos que lo estudian, la existencia del viento solar es tan fundamental como lo es para nosotros la existencia de la atmósfera terrestre. Sin embargo, el 11 de mayo del 1999 los astrónomos quedaron perplejos ya que al parecer había sucedido algo imposible – aquel día el viento solar prácticamente desapareció.
Los astrónomos sospecban de la existencia del viento solar ya en el siglo 19, pero la evidencia observacional no llegó hasta el comienzo de la era espacial. En su paso por el Sistema Solar, el viento solar encuentra obstáculos en forma de los planetas y sus campos magnéticos. La interacción de estos últimos con el viento solar resulta en la formación de unas cavidades alrededor de los planetas, llamadas las magnetosferas. Además, el viento solar crea otra cavidad alrededor del Sistema Solar, a la que llamamos la heliosfera. Hasta la fecha, solo dos objetos creados por hombre han cruzado el límite de esta cavidad, las misiones Voyager 1 y Voyager 2.
La repentina y prolongada desaparición del viento solar podría tener graves consecuencias para la vida en la Tierra. Afortunadamente, esto nunca había ocurrido. Sin embargo, el 11 de mayo de 1999, durante un período de más de veinticuatro horas, una nave espacial que se dedicaba a medir las propiedades de este gas, detectó una anomalía. De repente, la densidad del viento solar había disminuido a 0.1 protones por centímetro cúbico, lo cual es 50 veces menos del valor promedio en la órbita terrestre. Valores tan bajos no se han medido nunca antes ni después de este evento. Al mismo tiempo, la velocidad del viento solar descendió a 275 km/s, lo cual también es uno de los valores más bajos de la historia. El evento se hizo conocido entre la comunidad científica como «El día que desapareció el viento solar» o «El día que el viento solar murió».

Figura 1: Aurora boreal el 11 de mayo del 1999. Fuente: NASA.
Debido a la densidad y la velocidad tan bajas, la fuerza con la que el viento solar actúa sobre el campo magnético terrestre, también se vio muy reducida. Como consecuencia, la forma del campo magnético terrestre cambió y el tamaño de la magnetosfera terrestre aumentó por un factor de 5 o 6. Este récord absoluto fue medido por varias misiones espaciales como Wind, IMP-8 y Lunar Prospector de la NASA, así como la sonda rusa INTERBALL y el satélite japonés Geotail.
Cerca de los polos geográficos, los electrones del viento solar pudieron penetrar libremente adentro de la ionosfera y causar la llamada “lluvia polar”. En lugar de la aurora habitual, limitada espacialmente a la región conocida como el óvalo polar, aquel día las auroras iluminaron el cielo sobre toda el área cercana a los polos magnéticos terrestres.
Ese día también se vio afectada la composición química del viento solar. Este es principalmente compuesto por protones, núcleos de helio y electrones y en menor proporción de elementos más pesados. El 11 de mayo de 1999, el contenido relativo de estos últimos fue hasta 10 veces menor de lo habitual. Los científicos de la NASA explicaron que en esa ocasión los elementos pesados por alguna razón no pudieron huir de la atracción gravitacional del Sol.
Casi diez años después, los científicos intentaron desentrañar el misterio de qué fue lo que causó la desaparición del viento solar. Los investigadores estadounidenses Robert Leamon y Scott McIntosh propusieron que en la región del Sol, donde inicialmente fue emitida una corriente del viento solar rápido en la dirección hacia la Tierra, cambió la configuración magnética de tal forma que detuvo la expansión del viento solar. Todavía no tenemos una respuesta definitiva, tal vez la encontremos en el futuro cuando observemos un evento similar con una flotilla de las últimas y más poderosas misiones espaciales.
Lecturas adicionales para los más curiosos
- Charles W. Smith, Dermott J. Mullan, Norman F. Ness, Ruth M. Skoug, and John Steinberg, “Day the Solar Wind Almost Disappeared: Magnetic Field Fluctuations and Wave Refraction”, AIP Conference Proceedings 679, 509-512 (2003) https://doi.org/10.1063/1.1618646
- 2. Smith, C. W., Mullan, D. J., Ness, N. F., Skoug, R. M., and Steinberg, J. (2001), Day the solar wind almost disappeared: Magnetic field fluctuations, wave refraction and dissipation, J. Geophys. Res., 106( A9), 18625– 18634, doi:10.1029/2001JA000022.
- 3. The Day the Solar Wind Disappeared, NASA, https://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/1999/ast13dec99_1/
- 4. Robert J. Leamon and Scott W. McIntosh (2008), Could We Have Forecast “The Day the Solar Wind Died”?, The Astrophysical Journal, Volume 679, Number 2, L147
- 5. On The Day The Solar Wind Disappeared, Scientists Sample Particles Directly From The Sun, Views of the Soalr System, https://solarviews.com/eng/sunpr1.htm

