La ESA advierte: nos amenaza la basura espacial

Aunque solemos percibir el espacio como un vacío infinito, la verdad es que las órbitas alrededor de la Tierra están cada vez más congestionadas. Desde el inicio de la era espacial en 1957, hemos lanzado al espacio más de 20.000 satélites, de los cuales el 70 % todavía orbita nuestro planeta. Debido a eventos desafortunados del pasado, como colisiones entre naves, explosiones o su destrucción intencionada, actualmente hay en órbita más de 50.000 objetos con un tamačo mayor a 10 cm, más de un millón de fragmentos del tamaño de un pequeño tornillo y más de cien millones de partículas de 1 mm. A pesar de su pequeño tamaño, estos desechos son extremadamente peligrosos.

Esta nube de residuos espaciales representa una amenaza creciente para los satélites operativos y las futuras misiones espaciales. La razón es que cada fragmento, sin importar su tamaño, viaja a velocidades extremadamente altas, que pueden alcanzar hasta 28.000 km/h, suficiente para dañar gravemente un satélite o poner en peligro la vida de los astronautas en la Estación Espacial Internacional.

Animación d ela basura espacial. Fuente: Agencia Espacial Europea.

El volumen del «tráfico» en la órbita terrestre está aumentando rápidamente, principalmente debido a la proliferación de megaconstelaciones de satélites comerciales, como Starlink. Se estima que para 2030 habrá alrededor de 100.000 naves orbitando la Tierra. Aunque muchas de estas están diseñadas para quemarse en la atmósfera al final de su vida útil, el riesgo de colisiones sigue en aumento. De hecho, ya hemos iniciado una reacción en cadena de colisiones que generan cada vez más basura espacial, lo que podría hacer que ciertas órbitas se vuelvan completamente inservibles en un futuro cercano.

Esto no solo representa un problema para las agencias espaciales. Nuestra vida cotidiana depende en gran medida de tecnologías espaciales, como la navegación GPS, las telecomunicaciones, el tráfico aéreo y marítimo, el monitoreo del clima y las transacciones bancarias, entre otras. Para garantizar el funcionamiento seguro de estos servicios, es esencial proteger los satélites.

La Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglšes), en su último informe sobre la basura espacial, propone varias medidas. Entre ellas se incluyen el monitoreo continuo de los desechos espaciales, el desarrollo de tecnologías para prevenir colisiones y la planificación de misiones para eliminar basura espacial. Además, la ESA aboga por la adopción de normativas internacionales que obliguen a los operadores satelitales a retirar de forma segura los satélites y cohetes en desuso.

El progreso en este ámbito es lento. Es cierto que cada vez más naves reingresan de manera controlada a la atmósfera para desintegrarse al final de su misión, pero esto plantea un nuevo problema: durante su descomposición, liberan diversos metales y productos químicos en la atmósfera. Los efectos de esta contaminación aún no se comprenden del todo.

Para abordar este problema complejo y urgente, será necesario un esfuerzo de cooperación global que impulse el desarrollo de nuevas tecnologías y fomente la conciencia de que el espacio es un recurso limitado y compartido que debemos proteger para las generaciones futuras.

Fuente: Agencia Espacial Europea

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