Los árboles que anticiparon el eclipse

Durante milenios, los seres humanos han observado cómo el comportamiento animal cambia durante uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza: el eclipse solar. Está bien documentado que durante estos eventos, los animales diurnos se preparan para descansar, mientras que los nocturnos comienzan a activarse. Pero apenas en los últimos años hemos aprendido que también las plantas — aunque aparentemente inmóviles y pasivas— responden a estos eventos celestes. Un nuevo estudio, titulado Sincronización bioeléctrica de Picea abies durante un eclipse solar, ofrece pruebas convincentes sobre los árboles que respondieron a un eclipse solar parcial no solo de manera individual, sino como una comunidad forestal sincronizada.

En preparación para el eclipse solar parcial del 25 de octubre de 2022, un grupo de investigadores viajó a los Dolomitas en el norte de Italia, para llevar a cabo un experimento inédito. Colocaron electrodos sensibles en varias píceas vivas, como también en algunos tocones, restos de árboles que fueron derribados por una tormenta años atrás.

Visibilidad del eclipse parcial del 25 de octubre del 2022. Fuente: dateandtime.com.

El objetivo de los científicos era medir el electroma de los árboles, un término científico que describe el conjunto de señales eléctricas producidas por las células y tejidos vivos.

Aunque el eclipse parcial no oscureció el cielo completamente y lo hizo por un breve período, la respuesta biológica de los árboles fue todo menos breve. Horas antes de que la luz comenzara a disminuir, los árboles ya estaban alterando su actividad eléctrica interna y lo hacían no de forma aleatoria, sino sincronizadamente. Era como si el bosque entero de alguna manera supiera que se acercaba el eclipse y se estuviera preparando de antemano.

Bosque como una comunidad

Existen muy pocos estudios sobre los efectos de los eclipses solares sobre las plantas. Todos ellos coinciden que los cambios de luz y temperatura producidos durante los eclipses reducen de manera significativa su transpiración y provocan un aumento en niveles de CO2 en los follajes de los árboles, consecuencia de una reducida tasa de fotosíntesis. Sin embargo, todos estos estudios muestran la respuesta de árboles individuales.

El nuevo estudio fue un paso más allá. Los resultados muestran que los árboles no solo responden de forma individual, sino que sincronizan sus respuestas a través de todo el bosque. Esto apunta a un comportamiento emergente y colectivo, una especie de «conciencia forestal» ante los cambios ambientales. Además, el bosque parecía anticipar el eclipse incluso antes de que la Luna empezara a cubrir el Sol.

El concepto de anticipación es bien conocido tanto en el reino animal como en las plantas. Se trata de cambios en comportamiento de seres vivos causados por eventos repetitivos, como la cambios de las estaciones del año, etc. Para que ocurran estos cambios se requiere un tipo de señal. Por ejemplo, al aproximarse el invierno, el descenso de temperatura provoca que algunos mamíferos se preparen para hibernar. Respuestas a eventos no estacionales y raros, como los eclipses, son mucho menos comprendidas, como también lo es la señal que serviría como pista para los arboles de que está a punto de ocurrir un evento así.

Sensores montados en las píceas. Fuente: Chiolerio et al., 2025.

El papel de la gravedad

Uno de los aspectos más fascinantes del estudio es el mecanismo propuesto para esta respuesta anticipada: la gravedad.

El día del eclipse del 2022, la Luna se encontraba en su perigeo (el punto más cercano a la Tierra) y en perfecta alineación con el Sol. Esta configuración produjo fluctuaciones gravitacionales sutiles pero detectables, que influyen en las mareas gravimetricas, un fenómeno ya conocido por afectar el transporte de agua en las plantas.

Los investigadores proponen que estos pequeños cambios en la gravedad pueden servir como señales confiables para los árboles longevos, que podrían haber «aprendido» a asociarlas con eclipses pasados. Después de todo, los eclipses solares no ocurren al azar, sino que se repiten con un ciclo de 18 años, conocido como el ciclo de Saros. Por ello, los árboles más antiguos podrían haberlos experimentado antes, lo que sugiere algún tipo de memoria biológica o adaptación.

Incluso los tocones respondieron

En un giro inesperado, el equipo también monitoreó cinco tocones de árboles que, aunque carecían de follaje y fotosíntesis activa, mostraron respuestas bioeléctricas medibles durante el eclipse. Aunque más débiles que las de los árboles en pie, estas señales indican que los tocones no están completamente inertes. Esto coincide con los resultados de las investigaciones pasadas que habían mostrado que los tocones pueden permanecer vivos durante años, sostenidos por conexiones subterráneas con árboles vivos.

Bosques terrestres como Eywa

Este estudio nos invita a cambiar nuestra perspectiva sobre los bosques. En vez de verlos como conjuntos de árboles individuales, es mejor pensar en ellos como en sistemas interconectados y sensibles, capaces de comportamientos colectivos. A primera vista, la actividad electroma sincronizada recuerda a la actividad neuronal del cerebro humano que produce patrones de pensamiento y cambios de comportamiento.

Los eclipses solares son raros desde la perspectiva humana, sin embargo los tiempos de vida de los árboles permiten que estos experimenten tales eventos en varias ocasiones. Si los árboles pueden detectar estos eventos —e incluso anticiparlos—, esto sugiere que están mucho más sintonizados con su entorno de lo que habíamos creído.

¿Será que el concepto de Eywa de Pandora en la película Avatar realmente existe en nuestro propio planeta?

Lecturas complementarias mara los más curiosos

  • Häberle, K.-H. H., Reiter, I., Patzner, K., Heyne, C. & Matyssek, R. Switching the light off: A break in photosynthesis and sap flow of forest trees under total solar eclipse. Meteorologische Zeitschrift 10, 201–206, https://doi.org/10.1127/0941-2948/2001/0010-0201 (2001).
  • Steppe, K., Lemeur, R. & Samson, R. Sap flow dynamics of a beech tree during the solar eclipse of 11 August 1999. Agricultural and Forest Meteorology 112, 139–149, https://doi.org/10.1016/S0168-1923(02)00126-0 (2002).
  • Economou, G. et al. Eclipse effects on field crops and marine zooplankton: The 29 March 2006 total solar eclipse. Atmospheric Chemistry and Physics 8, 4665–4676, https://doi.org/10.5194/acp-8-4665-2008 (2008).
  • Tominaga, J. et al. Eclipse Effects on CO 2 Profile within and above Sorghum Canopy. Plant Production Science 13, 338–346, https://doi.org/10.1626/pps.13.338 (2010).
  • Beverly DP, Guadagno CR, Bretfeld M, Speckman HN, Albeke SE, Ewers BE. 2019 Hydraulic and photosynthetic responses of big sagebrush to the 2017 total solar eclipse. Sci. Rep. 9, 8839. (doi:10.1038/s41598-019-45400-y)
  • de Mello Gallep C, Robert D. 2022 Are cyclic plant and animal behaviours driven by gravimetric mechanical forces? J. Exp. Bot. 73, 1093–1103. (doi:10.1093/jxb/erab462)
  • Chiolerio Alessandro, Gagliano Monica, Pilia Silvio, Pilia Paolo, Vitiello Giuseppe, Dehshibi Mohammad and Adamatzky Andrew 2025, Bioelectrical synchronization of Picea abies during a solar eclipseR. Soc. Open Sci.12241786, https://doi.org/10.1098/rsos.241786

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