El Telescopio Espacial James Webb (JWST) acaba de capturar impresionantes imágenes infrarrojas de las auroras de Júpiter, mostrando un nivel de detalle nunca antes alcanzado. Gracias a su cámara NIRCam, Webb reveló que estas luces polares, cientos de veces más brillantes que las terrestres, cambian su apariencia mucho más rápido de lo que esperaban los científicos. Estas observaciones permitirán comprender mejor tanto la atmósfera como el campo magnético del planeta más grande del sistema solar.
¿Por qué ocurren las auroras?
Al igual que en la Tierra, las auroras de Júpiter se forman cuando partículas cargadas, como electrones e iones, ingresan en su atmósfera y colisionan con átomos y moléculas, haciendo que emitan luz. Generalmente, estas partículas provienen del viento solar: un flujo contínuo de plasma emitido por el Sol que puede alcanzar velocidades de hasta 800 km/s. En nuestro planeta, las auroras más intensas suelen generarse durante los impactos de grandes estructuras expulsadas por el Sol, conocidas como eyecciones de masa coronal inerplanetarias. Las auroras terrestres iluminan los cielos en tonos verdes, rojos y violetas.
Sin embargo, Júpiter cuenta con una fuente adicional de partículas cargadas: su luna volcánica Ío. A diferencia de los volcanes terrestres, los de Ío son criovolcanes, que en lugar de expulsar lava caliente, emiten una mezcla de sustancias volátiles como agua, metano y amoníaco, conocida como criomagma. Este material se congela rápidamente al contacto con el espacio exterior. Adicionalmente, Ío libera grandes cantidades de partículas cargadas que luego son atrapadas por el campo magnético de Júpiter y canalizadas hacia sus polos, alimentando sus auroras.

Luces polares o auroras en Júpiter en luz infrarroja. Fuente: NASA.
¿Qué nos revela Web?
Las observaciones de Webb han desconcertado a los científicos. Se esperaba que las auroras jovianas mostraran variaciones en escalas de tiempo de unos 15 minutos. Sorprendentemente, las imágenes revelan que los cambios ocurren en cuestión de segundos. El misterio creció al comparar estas observaciones con las del Telescopio Espacial Hubble, que registró las mismas auroras en luz ultravioleta pero sin detectar variacviones rápidas. La razón detrás de esta discrepancia aún se desconoce.
Estas observaciones forman parte de un esfuerzo conjunto por comprender el entorno magnético de Júpiter. Para resolver el enigma de las variaciones rápidas en infrarrojo, los científicos recurrirán a los datos de la misión Juno, que ha estado orbitando Júpiter desde 2016. Se espera que esta misión proporcione pistas clave sobre el origen de estas enigmáticas emisiones.
Los hallazgos fueron publicados en la revista Nature.
Webb: un ojo infrarrojo sin precedentes
El Telescopio Espacial James Webb es el observatorio espacial más avanzado jamás construido. Fue lanzado en 2021 con la misión de estudiar el universo primitivo, la formación de estrellas y de planetas. Su espejo primario de 6.5 metros de diámetro y sus instrumentos especializados le permiten observar el universo en luz infrarroja le permiten mirar a través de las nubes de polvo cósmico y tener una mejor vista de los objetos celestes distantes.