El desierto de Atacama en el país sudamericano de Chile es uno de los lugares más secos de la Tierra. Cubre un área total de 105,000 kilómetros cuadrados. Su suelo es principalmente rocoso cubierto por lava félsica o silicatada, lagos salados y arena. Pocas personas lo elegirían como su hogar. Entre las excepciones están los astrónomos, para quienes el clima seco significa que Atacama es un lugar ideal para algunos de los observatorios astronómicos más grandes del mundo, como el New Technology Telescope en La Silla, el Very Large Telescope en el distrito de Paranal, y APEX y ALMA en la región Llano de Chajnantor. Otro dato interesante que esconde Atacama es que cerca de la ciudad norteña de Pica, los científicos descubrieron una superficie cubierta con vidrio. Este no fue arrojado allí por algunos turistas irresponsables, sino que fue traído por un visitante muy especial del espacio exterior.
En 2012, en el norte del desierto de Atacama, un grupo de científicos descubrió cinco áreas salpicadas de innumerables piezas que a simple vista parecen rocas extrañas, pero que están formadas por vidrios de silicato. Su origen fue muy discutido. Al principio, los investigadores pensaban que estos fragmentos se formaron por meteoritos. Después, otro grupo atribuyó la formación de estas piezas a intensos incendios pastorales. No obstante, el estudio más reciente confirmó una vez más las suposiciones de los descubridores originales.
Un grupo de científicos de Estados Unidos y Chile viajó a principios del 2022 a Atacama con el objetivo de estudiar en detalle estas insólitas formaciones. En total, recolectaron más de 300 fragmentos y los examinaron en detalle utilizando un microscopio electrónico especial. Las muestras estaban llenas de circón, un mineral de silicato de circonio que se encuentra en las rocas ígneas, como producto primario de la cristalización. En la naturaleza, los granos de circón son muy pequeños, ya que su tamaño medio varía entre 0.1 y 0.3 milímetros. En las rocas de Atacama, los granos de circón tenían un tamaño de solo unas pocas decenas de micrómetros. La atención de los científicos fue atraída por el hecho de que una gran cantidad de circón en estas muestras se había descompuesto en dióxido de circonio, lo que requiere una temperatura superior a 1670º C. Además del circón, los científicos también encontraron miles de granos minerales exóticos y partículas de piedra que no se encuentran en las muestras de suelo local.

Figura 1: Una pieza de vidrio espacial en el Atacama. Fuente: Schultz et al. (2021), Geology.
Los científicos rebanaron las muestras de vidrio en rodajas extremadamente finas y observaron formas inusuales en ellas, lo que indica que estas se fundieron en algún momento. Sin embargo, la fase líquida duró poco tiempo, lo que impidió la mezcla y homogeneización de las muestras. Algunos minerales indicaban que habían reaccionado con el agua al caer, la cual hoy en día es muy escasa en Atacama. La respuesta de cómo pudo haber pasado esta reacción fue encontrada en el hecho de que todos los fragmentos se encontraban superpuestos a capas geológicas formadas hacia finales del Pleistoceno, la era geológica que finalizó hace 11,700 años. En aquella época, las condiciones climáticas en el desierto de Atacama eran mucho más húmedas de lo que son hoy en día.
El hecho de que las muestras recolectadas de diferentes lugares tengan una composición química casi idéntica indica que todas se originan del mismo meteorito o de varios meteoritos que cayeron a la Tierra en un intervalo de tiempo de unos pocos minutos a unas pocas horas como máximo.
La composición química de las piezas de vidrio mostró algo más: que los meteoritos se originaron a partir de un tipo muy especial de cuerpo celeste, es decir, un cometa. Un análisis detallado de muestras de Atacama mostró la presencia de cubanita, trolitio y pirrotita. Estos minerales también fueron detectados en muestras del cometa 81P Wild (también conocido como Wild 2), que fueron enviadas a la Tierra por la sonda estadounidense Stardust en 2006. Los científicos llegaron así a la conclusión de que las formaciones de vidrio en Atacama se formaron en presencia de una poderosa explosión de corta duración y de intensos vientos que acompañaban la caída de los meteoritos. Existe la posibilidad de que las formaciones encontradas cerca de la ciudad de Pica sean relacionadas a formaciones similares de la misma edad que los científicos encontraron mucho más al sur, cerca de las ciudades de Quebrada del Chaco y Osorno, que se encuentran a 250 y 2600 kilómetros al sur de Pica.

Figura 2: Granos de circón en muestras de Atacama. Fuente: Schultz et al. (2021), Geología.
La caída de un solo cometa que dejara huellas en áreas tan remotas sería catastrófica para la fauna local. Es interesante que la edad de estos fragmentos de vidrio coincide con la extinción de la llamada megafauna del Pleistoceno o Cuaternario que fue especialmente intensa en América del Sur. Sin embargo, por el momento aun no tenemos suficiente evidencia para una conexión entre ambos eventos.
Lecturas adicionales para los más curiosos
- Blanco, N., Vásquez, P., Sepúlveda, F., Tomlinson, A.J., Quezada, A., and Ladino, M., 2012, Le- vantamiento Geológico para el Fomento de la Exploración de Recursos Minerales e Hídricos de la Cordillera de la Costa, Depresión Central y Precordillera de la Región de Tarapacá (20°– 21°S): Santiago, Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile, Subdirección Nacional de Geología Informe Registrado IR-12–50, 246 p., 7 maps, scale 1:100,000.
- Roperch, P., Gattacceca, J., Valenzuela, M., Devouard, B., Lorand, J.-P., Arriagada, C., Rochette, P., Latorre, C., and Beck, P., 2017, Surface vitrifi- cation caused by natural fires in late Pleistocene wetlands of the Atacama Desert: Earth and Plan- etary Science Letters, v. 469, p. 15–26, https:// doi.org/10.1016/j.epsl.2017.04.009.
- Peter H. Schultz, R. Scott Harris, Sebastián Perroud, Nicolas Blanco, Andrew J. Tomlinson; Widespread glasses generated by cometary fireballs during the late Pleistocene in the Atacama Desert, Chile. Geology 2021; doi: https://doi.org/10.1130/G49426.1
- Barnosky, A.D., and Lindsey, E.L., 2010, Timing of Quaternary megafaunal extinction in South America in relation to human arrival and climate change: Quaternary International, v. 217, p. 10– 29, https://doi.org/10.1016/j.quaint.2009.11.017.

